Hace tanto que no escribo, me olvidé de ti lápiz, me olvidé de ti papel, me olvidé del olor a grafito en tu blanca piel, me olvidé así como el que sabe olvidar, así como la primavera en mi vida, ingrata, vil e ingrata primavera, que siempre deseé, que siempre me olvidó y me dio su hermosa espalda, la cual quise recorrer desde el comienzo de sus ríos hasta el final de tus bosques, hoy tuve la necesidad de escribir sobre ti , de tus ataduras, de tus enramadas y es que ¡no pude!, no pude evitar no recordarte, no pude evitar recordar que no serás mía, no pude evitar sonrojarme y sentirme débil ante aquella imposibilidad de que la misma primavera tomara agresivamente mi mano y me gritara que todo saldrá bien, no pude, así como no se pudo así como no pude: ... dejar de olvidar.
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